El vals del hombre sincero

El mate se le enfría, María Pía.
¿Pero qué hace en el balcón, mirando el hormigón?
¿Como idiota hipnotizada por la ciudad y la nada?
Somos dos almas solitarias en una mañana hedonista y activista.
Anoche nos amamos, del mundo nos escapamos, pero esta mañana ya le exhijo, que nada hablar de hijos.
A la vida real hemos vuelto, aunque sus entrañas haya revuelto.
A trabajar usted a su oficina. Yo me voy en busca de otra mina.
Pues este es mi trabajo: de macho purulento,
aunque le haya hecho pensar que algo por usted siento.
Con este sol y viento, poco me queda de tiempo:
para encontrar en la ciudad, una que esté buena de verdad
Aunque su intensa mediocridad sea copada
(porque por fea no le dice “no” a nada)
Tengo solo treintantantos y treintantantos más me quedan
para darle más de esto a todas las que quieran.
Porque de este cruel e insensible mundo, debo irme
sin que me quede nada de nada de necesidad de reproducirme.
No sea fría, María Pía y no se ofenda con esta ofrenda:
Que queda mucho macho altanero, pero poco hombre sincero.

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Flor de conchuda


Resultaste:
una flor de conchuda.
Reverenda tarada,
tremenda bipolar mentirosa,
incapaz de mantener la palabra;
los deseos, las decisiones.
Una desilusión sin fuerza aparente.
Pelicorta sin cojones.

PD: dolor de ovarios.

…sin título.

Antena
Soy tan solo aparente
Casi como transparente
Estoy jodiendo conmigo
Y Contigo, si no ligo
Mendigo (dios mío)
Doy lástima y lastimo
Con mentira de mantras,
Mantas, plantas y matas.
Mata el amor que mato,
Muerte al odio que miro.
Y si prefiero me ciego,
porque ciega alega no doler
aquella que sana suena
y estridente envenena.

4-25-07

Carmelita

Espalda azul

Si me acercase más,
la visión se pondría borrosa.
Entre retratos, recuerdos,
entre tanto, todo.
Si gritase más,
me quedaría aún más callada.
Camino como buscando
lo que me canso de hallar.
Si fuese más melancólica,
en mis ojos no cabrían mis soledades.
La ciclotimia enferma,
y la felicidad no cura.