Sabelotodo

Una pendeja irrespetuosa, de palabras grandes para boca chica (y labios finos). Una adolescente adormecida por la globalización, con vocablos de muchas sílabas y significados ambiguos.
Una mujercita enterrada en confusión. Soberbia como ella sola. Empezando todas las frases con “Sí, ya sé”. Las cachetadas una tras otra, los achaques a las malas maneras y palabrotas que no van con uñitas pintadas y manitas suaves de “nunca trabajé”.
La virginidad en plena destrucción de su virtud. Se vuelve una carga la falta de besos. Se volvió molesta la incapacidad de incorporar a las anécdotas nuevas historias de manoseo juvenil.
Cena y se va. Levanta la mesa y desaparece. Cierra la puerta, prende la computadora: La música, toda y en random, tapando a veces el sonido de la conexión con cánticos agudos que no desaparecen con el tiempo. Enfrente del brillo de la pantalla escupiendo el corazón en palabras de otros que hablan mejor de los temas de los que faltan palabras.
Que si se conecta, qué decir y cómo, para tapar las ignorancias, las inscontancias y las falencias. Y sino, escribir hasta el cansancio las historias que se enriedan en las calles de pueblo corriendo de la mano. Las disputas hasta la muerte de hermanos que se odian por envidiarse. De esa chica que nace de un título hasta convertirse en tres hojas oficio en gill sants 12. Un señor semejante al ejemplo, como problemas distintos pero iguales y hundido en la mentira. Y todos los poemas rotos por demasiadas palabras.
Siete años después: La misma luz, otra música. Una computadora nueva, el mismo escritorio. Más anécdotas, menos adolescente.
La soberbia, aún, contando historias, aún. Incapaz de callarse hasta quedesenriede el embrollo interior.
Si es que los nudos se acaban algún día.

Hasta la rodilla

Con aquella teoría incomprobable, pero que ella asegura que así es, solo podemos apuntar a una explicación – relativamente – racional.
Nuestros prejuicios nos persiguen.

Juntos con nuestros miedos, nuestros errores y nuestras tareas incompletas. Small, medianos y extralarge: Todo obstáculo esquivado no va a hacer más que volver a buscarnos. Como cazadores, vendedores ambulantes y ex-parejas con problemas mentales; estos fantasmas saben nuestros números de teléfono, la dirección laboral y hogareña y las coordenadas justas dónde nuestros sueños se acomodan, para llenarlos de reproches.

Porque lo no resuelto vuelve, una y otra vez, hasta que la piel se engrose lo suficientemente para el enfrentamiento.
Porque todos nos podemos hacer cargo y dejar miedos atrás.
Porque la manera de pensar es maleable hoy y todos los días.
Porque alguna mañana de sábado vamos a levantarnos con las ganas suficientes de ordenar todos los papeles desornados en el escritorio- o los mil archivos en el desktop-.

Y porque con solo recordar dónde le erré, en el momento indicado, puedo volver a no pisar la misma baldosa floja y evitar POR UNA VEZ EN LA VIDA llenarme de barro hasta la rodilla en un maravilloso día de sol.

El descaro

Se hizo de noche y de nuevo no puedo quejarme.
Ya comenté a varios como es el temita: el día que no tenga nada más en que quejarme me caigo muerta y es el fin de mi existencia entera.
Pero hoy estoy tranquila, de la noche no me quejo, pero de otras cosas sí.
Que esto funcione de orejeras y polainas, de precalentamiento enfrente de los espejos, de ejercicios de estiramiento, de vocalizaciones necesarias y que luego la inspiración golpee y me deje sin la claridad de mi nombre, más si de las palabras correctas.

Que caiga el rayo en el condensador de flujos que activa el transductor de la cabeza al word.
Jamás me atrevería a decir que ser yo es complicado. Pero sí puedo tirarme el lance de explicar algo así como que mi cabeza no es la sala de espera más confortable del mercado. Mi fila de patos se ordena por afinidad entre ellos, en mi cancha no hay jugadores porque el fútbol no me interesa y al jarro de caramelos le faltan varios porque… porque… bueno:

Me los comí.

Así funciona…

Primero, usted debería saber que aquí no hay mecanismos de relojería, solo un pequeño sistema que funciona a base de acción y reacción, pero en sentidos inversos.
A menos acción, más reacción, a más acción, menos reacción: es sabido que los sentimientos agradables adormecen toda necesidad de avance o disconformismo con respecto a los desperfectos.
Segundo, este sistema falla. Continuamente. Tiene días increíbles donde todo lo propuesto es cumplido, donde cada orden se acata y se lleva a cabos con creces en las espectativas. Pero hay días, semanas, meses completos de inactividad, de bajo rendimiento y espectativas en negativo.
Tercero, no es posible culpar al pobre sistema, el pobre sistema no tiene la culpa de nada, es solo que este querido sistema tiene el pequeño problema de absorber la energía de la que se rodea y muchas veces, por ser un sistema funcional, basado en la acción y reacción y no un sistema racional, basado en interesantes cadenas de pensamientos, tiende a no elegir las mejores energías y se encuentra casi por instinto rodeado de energías que solo son dañinas y que atrasan su funcionamiento y evolución.

Señoras y señores, aseguramos estar en arduo trabajo en la búsqueda de la solución de las fallas del pequeño sistema de acción y reacción. Mientras tanto, sea dulce con él, dele cariño y dulzura: Estudios muestran que reacciona muy bien a estos estímulos.