La música es un arma de múltiples filos

El problema de base es que el silencio no ayuda. Nunca lo hizo. Me acostumbré a caminar con los “cascos”, a prender la compu ni bien llego a casa (a veces hasta sin sacarme la música de los oídos antes de hacerla ambiente, a veces poniendo la misma canción para la sensación del continuado). Y en el silencio deposito los miedos. Entonces, silencio no. Silencio solo para dormir. O estudiar. O nada.

Pero la música che… con todo tengo problemas. Estar escuchando Beach Boys o “Happy Toghether” de The Turtles me suena a chiste, a que alguien se está riendo de mí en algún momento. Trato de evitar el bajón musicalero lleno de letras de replanteos y pasados y cosas, cosas tan chotas que de chotas zarpadas son. Evitemos las voces de minitas, evitemos las canciones para llorar como las de Adele, evitemos las canciones para llorar con odio como las de Fiona. Evitemos todo eso.

Podría querer poner música bien arriba. Las del engaño, las que ayudan para la evasión, pero me darían ganas de salir y me arrepentiría mañana. O peor aún, nadie se coparía y me quedaría en casa con ganas de luces de colores y pensando que tan inteligente sería ir a comprar cerveza a las once de la noche en un día de semana (aunque la gente supuestamente sale los jueves… “la gente”).

Y por último, la categoría musical en la que sin importar estilo, idioma, onda y cantante, una ya le atribuyó un sentimiento y un recuerdo. Un nombre, una cara y una situación. Un algo que realmente pasó, más un todo florecido y enloquecido de pensamientos que se usan para enmarcar, rellenar, y consolidar lo que podría haber sido solo un momento en una historia con principio, nudo y desenlace. En otro capítulo de mi novelón.

Así que acá estoy. Presa del random del player y presa del random de mi cabeza.

Hoy la música es un arma.

Tres:Ene/Feb/Mar

Hoy es 3 de Abril y subo tres retratos tomados en los tres meses anteriores: Enero, Febrero, Marzo.

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Se dibuja.

de Lucia Alegre Publicado en Dibujo